Océano Índico · Mar
Maldivas
Las mismas islas de siempre. La otra puerta.
Buceo · Snorkel · Pesca · Próximamente
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- Precio
- Lo hablamos
Un resort es una isla para ti solo. Nosotros vamos a la isla donde vive gente.
Maldivas es el destino de luna de miel por excelencia y no venimos a reírnos de eso. Quien se gasta el dinero en una isla privada con el bungalow sobre el agua lo disfruta, y hace bien. Es bonito, sin discusión.
Pero es un país entero convertido en un pasillo: aeropuerto, lancha, isla cerrada, lancha, aeropuerto. Se puede pasar una semana allí y no cruzar una palabra con nadie que sea de allí. Y lo que a nosotros nos interesa está justo en ese trozo que se salta todo el mundo.
Así que dormimos en una isla habitada. Con su colegio, su campo de fútbol de arena, sus barcas de madera pintadas y su tienda que cierra al mediodía. Se come lo que se pesca, se sale con quien pesca y el arrecife empieza donde se acaba la playa.
Cómo son los días
Media vida debajo del agua y la otra media sin hacer nada.
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Abajo es donde pasa todo
Buceo para quien tenga título y snorkel para quien no: aquí no hace falta bajar veinte metros para que el día valga la pena. Corales, bancos enteros de peces que te rodean sin inmutarse y, con suerte y paciencia, algo grande pasando de largo. Si un día prefieres quedarte en la arena, te quedas en la arena.
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Salir a pescar al caer el sol
Barca de madera, sedal de mano y nada de cañas. Se sale cuando el calor afloja y se vuelve de noche. Nadie te garantiza nada: es pesca de verdad, con sus horas en las que no pica absolutamente nada y se habla mucho.
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Lo que se pesca se cena
A la brasa en la playa o convertido en curry en la cocina de alguien de la isla, con las recetas de quien nos ha llevado. Es el rato que más gente recuerda, y no es casualidad: cocinar juntos hace más que cualquier actividad programada.
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No hay nada que hacer
Y ese es exactamente el plan. Después de comer la isla se para. Sombra, hamaca, leer, dormirse a media frase. Si llenáramos ese hueco con una excursión, el viaje sería peor.
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La isla es de quien vive en ella
Es un sitio musulmán y eso cambia cosas: el bañador tiene su playa y no es la calle principal, y no se bebe alcohol. Te lo contamos antes por teléfono para que llegues sabiendo. A cambio, al tercer día te saludan por la calle.
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La hoguera y el último atardecer
Fuego en la arena, el ukelele y una conversación que se alarga porque no hay nada que la corte. Al día siguiente, antes de recoger, nos sentamos a ver cómo se acaba el día y cada uno cuenta qué se lleva.
Sin desprecios
Esto es lo que sale en las fotos. No es lo que vamos a hacer.
Las cabañas sobre el agua son la imagen que todo el mundo tiene de Maldivas y funcionan muy bien para lo que son: desconectar sin que nada te roce. Si eso es lo que buscas, hay agencias que lo hacen mejor que nosotros y te lo diremos por teléfono sin problema.
Nosotros vamos por el otro lado del mismo mar. Se duerme más sencillo, se come mejor de lo que esperas y vuelves sabiendo cómo se llama la gente con la que has estado pescando. El agua, por cierto, es exactamente la misma.
Va incluido
- Alojamiento durante todo el viaje
- Los barcos y desplazamientos entre islas
- Las actividades del grupo
- Las comidas que hacemos juntos
- Alguien del equipo con el grupo todo el tiempo
- El kit de bienvenida
No va incluido
- El vuelo hasta Maldivas
- El seguro de viaje (te decimos cuál)
- Las inmersiones con botella y el alquiler de equipo
- Lo que te apetezca por tu cuenta
Si algo de esto te descuadra, dilo por teléfono. Casi todo se puede ajustar.
Maldivas
¿Te lo estás pensando? Hablemos diez minutos.
Déjanos tu nombre y tu teléfono. Te llamamos, te contamos cómo es esto por dentro y decides con calma. Sin insistir después, prometido.
Y si no es este